Oaxaca, la entidad olvidada por el gobierno de Peña Nieto

Oaxaca, la entidad olvidada por el gobierno de Peña Nieto
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Desde hace unos días es difícil encontrar un espacio informativo en el que no se hable de Oaxaca.

Los conflictos surgidos por la inconformidad magisterial han atraído la atención de medios de comunicación nacionales y extranjeros, ante la grave situación ocasionada por la férrea oposición de la disidencia de los maestros a la aplicación de la tan comentada Reforma Educativa.

Desde el 2015, en que se recuperó el Instituto de Educación Pública del Estado de Oaxaca, anteriormente bajo el control total de los supuestos maestros de la famosa Sección 22, los reflectores han estado sobre el estado de Oaxaca, una de las entidades más rezagadas y pobres de México.

Sin embargo, aunque parezca contradictorio, el Presidente Enrique Peña Nieto ni siquiera ha visitado la capital de Oaxaca en los cuarenta y tres meses que lleva su gestión como Ejecutivo Federal.

Los minutos que ha permanecido el Presidente en el estado de Oaxaca, realmente son contados: una visita relámpago en enero de 2015, a la zona de Salina Cruz, donde supervisó avances en los trabajos de la refinería y otra breve estancia en el Istmo de Tehuantepec, cuando asistió a poner en marcha una obra de generación de energía eólica, previo aterrizaje en Ciudad Ixtepec, en el aeropuerto exclusivo para vuelos no comerciales, sino más bien administrado por el Ejército Mexicano.

Llama la atención que el Presidente de México ignore de esta manera a un estado que se encuentra en la miseria, ancestralmente abandonado y saqueado por ochenta años de gobiernos priistas, en donde tampoco funcionó la alternancia con Gabino Cué, quien llegó a la gubernatura cobijado por una amplia coalición PAN-PRD-PT-Convergencia, quien había levantado enormes expectativas de cambio.

Aunque sea gobernado por un opositor, basta mencionar que Peña Nieto ha ido incluso en más ocasiones a otros países que a Oaxaca.

No es suficiente con asignar importantes presupuestos y enviar a Secretarios de Estado y directores de las dependencias a atender los problemas locales. Un Primer Mandatario debería estar periódicamente presente en todo el territorio nacional, haciendo sentir con su presencia que de verdad está al pendiente de la gente y del desarrollo de las diversas regiones, no solamente de los estados con mayor estabilidad,  más urbanizados e industrializados, que cuentan con la fortuna de captar grandes inversiones y detonar su economía, atrayendo al turismo y a los grandes capitales.

¿Acaso no va a Oaxaca porque no lo gobierna un priista?

¿Tiene miedo de provocar manifestaciones en su contra?

¿Ven riesgos sociales que impiden la visita del Presidente?

¿Prefiere mantenerse al margen de conflictos con los maestros?

Cabría señalarle a sus asesores que la popularidad de un gobernante no se construye asistiendo únicamente a los lugares donde Peña Nieto es aplaudido y bien recibido.

Enrique Peña Nieto es el Presidente de todos los mexicanos, aunque no todos  hayan votado por él, ni estén de acuerdo en su forma de llevar las riendas de la nación.

Su deprecio por Oaxaca  ha quedado de manifiesto en estos casi dos tercios que lleva su administración. Hoy este sureño territorio se encuentra más afectado que nunca por la crisis política y social que sufre.

Ni la desgracia ocurrida el reciente 19 de junio en Nochixtlán, municipio de la mixteca oaxaqueña en la que se le complicó a la autoridad desactivar un bloqueo carretero con consecuencias fatales, dejando un saldo de ocho muertos, mereció que se acercara a Oaxaca el Presidente de la República.

La soberbia del Secretario de Educación Aurelio Nuño también ha abonado al conflicto, al oponerse siquiera a revisar las exigencias de los disidentes.

Esto no ha terminado. El desabasto de comestibles, insumos y combustible tensarán aún más la delicada situación.

Incluso los empresarios ya exigen apoyo al gobierno federal ante el caos económico ocasionado por los bloqueos, las protestas y el sabotaje a los centros turísticos, en una entidad donde este rubro es primordial.

A ver si después de diciembre del presente año, cuando asuma la gubernatura Alejandro Murat, el priista y paisano de Peña Nieto que recientemente se ganó  la rifa del tigre, se digna a ponerle más atención a Oaxaca y lo visita de vez en cuando, o por lo menos lo apoya con mayor determinación.

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