¡Felicidades, mujer!

¡Felicidades, mujer!
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"En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces" - Gabriel García Márquez

Hoy se cumplen 43 años desde que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoció oficialmente el Día Internacional de la Mujer. Festejamos la belleza de un género que ha luchado con armas que no matan carne, sino tabúes; celebramos la grandeza de una voz que, aún silenciada, ha hablado más que ninguna; reconocemos la lucha de un género que ha sido maltratado y menospreciado por su propia estirpe, y sin embargo, le ha dado la vuelta a los estereotipos para demostrar que de débil, su sexo no tiene nada.

Desde 1975, hemos celebrado cada 8 de marzo a una figura incandescente que se ha permeado en la historia por su lucha hacia la igualdad y la realización, sin embargo, los 43 años que han pasado desde que se reconoció la fecha, significan nada contra los siglos que el género femenino lleva luchando por algo tan simple como ser considerada tan importante como su contraparte, en realidad, el tiempo que este día  lleva reconociéndose como una fecha oficial, nos da una idea del poco avance que la humanidad ha hecho hacia la equidad.

Margaret Atwood, poetisa, profesora y activista canadiense, declaró: "Los hombres tienen miedo de que las mujeres se rían de ellos. Las mujeres tienen miedo de que los hombres las asesinen". Esta realidad se vierte en los diarios cada mañana, se escurre a los colores de la televisión que proyecta los noticieros nocturnos, se filtra en los hashtag de las redes sociales donde se pregunta dónde está una más que no ha regresado a casa. Hoy celebramos un género que se nos extravía todo el resto del año.

Antes de que este día fuera reconocido por la ONU, países como Suiza, Dinamarca, Alemania y Austria, exigían a sus gobiernos leyes que vieran por las mujeres. Estos esfuerzos fueron tomando forma a partir de 1911, cuando, en estas partes del mundo, se empezó a hablar del derecho de la mujer al voto, de su capacidad laboral igualitaria, de la no discriminación social. Lo único que parece haberse transformado en una exigencia lejana es el voto, los otros ámbitos los seguimos buscando entre casos de discriminación, acoso y abuso. Pareciera que esos anhelos siguen siendo perseguidos entre desapariciones, trata de blancas y noticias olor a sangre.

Celebremos a la mujer hoy, respetémosla el resto del año.