El costo de la ineptitud gubernamental

El costo de la ineptitud gubernamental
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En el país de la corrupción y la impunidad, nadie es responsable del caos

Pasan semanas y no hay quien ponga solución al conflicto de los bloqueos carreteros en Chiapas y Oaxaca. La inconformidad que en un inicio se manifestó como parte de las protestas del sector magisterial, hoy se ha contaminado con la intervención de diversas agrupaciones sociales que se han colgado del conflicto original y han cometido delitos como robo y agresiones a la autoridad.

La falta de capacidad gubernamental ha prevalecido en este asunto y las consecuencias para la sociedad civil ajena a los inconformes se han tornado  insoportables, puesto que no pueden realizar sus actividades cotidianas y ya les afecta en sus ingresos.

Tal es el caso de los pescadores de la costa oaxaqueña, quienes a falta de combustible no pueden salir al mar el tiempo que acostumbran y cada día que pasa esta crisis los golpea más, ya que es un gremio que vive al día, sustentando su alimento y gasto familiar de lo que extraen en cada jornada. Lo mismo sucede con los comerciantes de diversos mercados de las regiones oaxaqueñas y chiapanecas más dañadas por los bloqueos. Al no llegar las mercancías, prácticamente no tienen nada que ofrecer a los clientes habituales y su trabajo está en grave riesgo.

Ni qué decir de miles de productores del campo, quienes con tristeza ven cómo se echan a perder sus cosechas sin poder salir a comercializarlas. Los transportistas han pagado sobornos por utilizar brechas alternas, recorriendo kilómetros extras en sus camiones que avanzan consumiendo combustible conseguido en el mercado negro a elevadísimos costos. Desde luego que todo esto se traslada al costo de las mercancías, como el huevo, del que se dice que venden a diez pesos la pieza.

Los prestadores de servicios turísticos no pueden más. Algunos han tenido que cerrar sus puertas y otros recortar personal. Restauranteros y hoteleros exigen atención y apoyo para sobrevivir.

La situación en estos críticos días se ha tornado insostenible, mientras que el Presidente de la República realiza visitas a Cuba, Canadá y Chile. La imprudencia de Peña Nieto al hacerle caso al intransigente Aurelio Nuño, inexperto y arrogante Secretario de Educación Pública, ha sido catastrófica.

Mientras tanto, hay funcionarios como Meade, de la SEDESOL y Osorio Chong de la Secretaría de Gobernación, que se han vuelto protagonistas del problema, apareciendo cada vez que pueden en los medios de comunicación.

¿Se habrá contemplado en el gobierno federal la posibilidad de un enfrentamiento entre los disidentes y los trabajadores afectados en diversos sectores? El conflicto se va trasladando a otras entidades, con el peligro que esto conlleva.

Pescadores, comerciantes, campesinos, prestadores de servicios y anfitriones turísticos han llegado al hartazgo.

Se abre otro frente para el gobierno y la solución urge.

No vemos ni capacidad de liderazgo, ni carácter, ni capacidad de maniobra de los indicados de solucionar este embrollo, además de la poca voluntad de los inconformes.

Privilegiar el diálogo políticamente deja limpios a los funcionarios, pero los afectados ya piensan en tomar medidas.

En Oaxaca, el gobernador Gabino Cué no ve la hora de irse. Le estalló el estado entre las manos luego de más de cinco años de malas decisiones y una gestión desastrosa, plagada de corrupción y desidia.

En Chiapas, Manuel Velasco no da una. Más tarda en declarar una impertinencia que en desmentirla.

Esto apenas comienza y sin duda repercutirá en las elecciones del 2018.