A 102 años de María Félix

A 102 años de María Félix
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De belleza enigmática y temple de hierro, María de los Ángeles Güereña, conocida como María Félix, fue símbolo de una feminidad nueva para su época. La Doña, mujer rebelde y renuente al sometimiento machista, fue clave de liberación, personaje lleno de polémica y, sobre todo, adoración de México.

Nacida en Álamos, Sonora, el 8 de abril de 1914. De padre mexicano, Bernardo Félix, y madre española, Josefina Güereña; María creció entre sus 12 hermanos, sintiendo un cariño especial por uno de ellos: Pablo, cuya relación habría de terminar  en un amor inmaduro y visto como peligroso por sus padres, quienes decidieron mandarlo al ejército donde poco tiempo después moriría, dejando en María una huella imborrable.

En su adolescencia se trasladó a Guadalajara, donde su belleza le abriría paso rápidamente en el camino de la actuación pero fue hasta sus 28 años que debutaría en la pantalla grande con «El peñón de las ánimas», gracias a Miguel Zacarías quien, además de ver su cautivadora belleza, también descubrió su apasionante y característica fuerza al actuar.

Animada por el director Fernando Palacios, continúo su desarrollo artístico al estudiar arte dramático y, posteriormente, participando en «La mujer sin alma» (1943), momento en el que su actuación con aire soberbio y altivo la llevaría al éxito.

Mujer fatal del cine y belleza radiante de nuestro país, la «Doña», como se hizo llamar con el tiempo, no hacía más que impresionar y marcar una nueva etapa en el cine, revolucionando los estándares de la mujer ideal y permitiendo una visión incandescente de las féminas como figura hermosa coexistiendo con la seguridad y fuerza.

Obtuvo el Premio Ariel a la mejor actriz en tres ocasiones: en 1947, por «Enamorada»; en 1949, por «Río Escondido«; y en 1951, «por Doña Diabla». Tuvo popularidad en toda Latinoamérica, Europa, España, Francia e Italia. Fue tan aclamada por directores mexicanos y extranjeros que su belleza rebelde y oscura fue protagónica en hasta cuatro películas en el breve lapso de un año.

Su vida no se puede resumir a las 47 películas que filmó, mucho menos a sus cuatro matrimonios (con Enrique Álvarez, Agustín Lara, Jorge Negrete y finalmente, Alex Berger), ni siquiera sus reconocimientos pueden capturar el talento que María Félix poseyó. Su personaje, dentro y fuera de la pantalla grande, sólo puede ser entendido en su contexto de talento y pasiones… en su persona y obra.

Sus actuaciones, su imagen y la complejidad artística y racional de sus actuaciones la convirtieron merecidamente en un una figura palpitante y llamativa durante su vida, y en una leyenda respetable tras su muerte en el año 2012.

Hoy recordamos a la María Félix altiva, hermosa, joven y de sobra talentosa; celebramos a la cara que se quedaría inmortalizada en el cine mexicano y extranjero; y continuamos deleitándonos con los papeles que, tras 102 años, sólo María Félix pudo dar vida.

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