¡Feliz cumpleaños, mi chato!

¡Feliz cumpleaños, mi chato!
Recorridos
Tipografía

Mario Moreno Reyes, un hombre que intentó de todo para ganarse la vida y conoció los dos extremos de la pirámide social, está grabado en la cultura mexicana con una sola palabra: "Cantinflas", personaje símbolo del humor agridulce y siempre ingenioso del mexicano ante la adversidad, la necesidad de adaptación y sobre cualquier inconveniente, anteponiendo el deseo de ser feliz porque “ahí está el detalle” y lo demás ya vendrá. Hoy recordamos a Cantinflas, a 104 años de su nacimiento.

Mario Moreno nació el 12 de agosto de 1911 en Santa María la Redonda, Ciudad de México. Creció modestamente al lado de sus seis hermanos al cuidado de sus padres: Soledad Reyes y Pedro Moreno, quien trabajaba como funcionario de correos. En una familia tan numerosa el dinero era un conflicto constante, lo que terminó empujando a Mario al trabajo desde una corta edad, abandonando así sus estudios. Limpiabotas, maletilla, mensajero y cualquier otro empleo que le permitiera llevar comida a su casa, fueron muchos los intentos por establecerse en un trabajo que le proporcionara estabilidad, siendo uno de los más memorables su deseo de triunfar en el boxeo profesional, pero sus habilidades no estaban en este escenario y tras dolorosas golpizas se vio fuera del negocio de las trompadas. Esta derrota podemos agradecerla todos, pues si Mario hubiera triunfado como el “Chato” boxeador, probablemente nunca habría llegado a la vieja carpa del circo donde cobraría fama su talento como histrión.

Fue en la carpa de circo donde descubrió su don nato para la comedia, al interpretar varios papeles secundarios hasta encontrar el punto perfecto: "Cantinflas". Podemos dibujarlo en nuestra mente: con su ropa raída, un sombrero desalineado, un cigarrillo entre los dedos y el bautismo de un extraño entre el público, que al no entender nada de lo que decía terminó gritándole "¡Cuánto inflas!", dando así, involuntariamente, la mejor idea para su nombre artístico. Este personaje nació de la nada para ganarse el respeto y estima del público que no podía dejar de reír con la manera peculiar en la que, al hablar desenfrenadamente, no decía realmente nada.

columna mariana recorridos feliz cumpleanos mi chato b

La culminación de Cantinflas como personaje exitoso y perfectamente aceptado por el público está plasmado y protegido en miles de minutos de grabaciones que ascienden a más de 50 grabaciones –entre filmaciones a blanco y negro, a color y apariciones televisivas. Y aunque su éxito fue inminente, innegable y volcánico, pasar de una carpa vieja y local a un teatro estilizado y expuesto a nuevos públicos es solo una metáfora de lo que pasó, a gran escala, con su vida. Cantinflas había traído la estabilidad y tranquilidad monetaria a Mario Moreno, pero su vida tranquila y normal se había desvanecido como si el niño limpiabotas y mensajero que vivía al día hubiera quedado en un mal sueño del pasado. Era de esperarse que varios problemas surgieran con su nueva vida, pese a que muchos hablan de sus actos bondadosos aun estando en la cima y muchos otros juzgan su etapa de desorientación y enajenación debido a la fama abrupta que golpeó su mundo; lo cierto es que Mario Moreno le dio la cara a sus facetas: desde el boxeador frustrado o el torero cómico, hasta el Cantinflas que todos querían y el hombre detrás de su exitoso alter-ego, Mario Moreno, el esposo y gran amor de la vida de Valentina Ivanova, amigo de muchos que lo vieron salir de la carpa vieja hacia el reconocimiento del mundo.

A lo largo de su carrera, Mario Moreno participó como actor y también como escritor en seis de sus películas, entre las que podemos mencionar: “El bolero de Raquel” (1956), “El padrecito” (1965) -que sería su primera película en color-, “Sube y baja” (1958) o “El profe” (1971), todas éstas dirigidas por Miguel Delgado, con quien también rodó su último largometraje en 1981, titulado "El Barrendero".

Además de sus películas, grandes celebridades lo reconocieron, admiraron y le brindaron su amistad, como Elizabeth Taylor y Michael Todd. "Cantinflas es el mejor cómico del mundo" declaró Charles Chaplin, quien nunca ocultó su entusiasmo por Cantinflas y sus deseos por grabar a su lado, aunque esto nunca se consumó.

El fallecimiento de Mario Moreno en 1993, debido a un cáncer pulmonar, no significó la muerte de Cantinflas, ni de sus esfuerzos, mucho menos de su recuerdo, pues su éxito medible tanto en reconocimiento como en fortuna, su Globo de Oro al mejor actor en 1957 y su remembranza a lo largo de nuestra cultura sin importar el paso de las décadas,valen demasiado, pero nade vale tanto como el mensaje de un hombre cuyas palabras expresaron a su público –que empezó siendo una pequeña carpa y terminó siendo el mundo- una de sus frases más simples pero importantes: "La primera obligación del hombre es ser feliz y la segunda hacer felices a los demás".

Nuestros Columnistas

Sidebar - Interiores - Microsoft