Mancerita en campaña y la capital a la deriva

Mancerita en campaña y la capital a la deriva
El Trapecio del Poder
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Mientras que el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera se hace esperanzas mentales con llegar a ser Presidente, la Ciudad de México enfrenta una  severa crisis de ingobernabilidad.

Los índices de criminalidad crecen como la espuma y la delincuencia se fortalece al tiempo que el irresponsable funcionario se empeña en insistir que no existen cárteles de la droga ni delincuencia organizada en la conflictiva urbe.

En tanto, ante la víspera del tan ansiado "Año de Hidalgo", en su gabinete cada quien hace lo que le da la gana y todos tratan de llevar agua a su molino, preocupados por ver hacia quién les conviene irse inclinando, aunque sea de MORENA, porque se perfila como el próximo partido ganador, luego de que  en el otrora DF ha dominado el PRD desde que hay elecciones, pero parece que esa jettatura se terminó.

Insoportable contaminación, tráfico vehicular incontrolable, ausencia de autoridad, baches, corrupción, programas fallidos, funcionarios avariciosos e incompetentes, vacío de poder  y robos de todo tipo son el pan nuestro de cada día en las noticias sobre la Ciudad de México.

Uno tras otro, los errores en el equipo de Mancera van minando sus escasas posibilidades de obtener una candidatura para la elección presidencial del 2018.

La gente percibe a este gris funcionario como alguien a quien le ha faltado firmeza y carácter para ejercer su gobierno.

Pusilánime, débil y sin compromiso ni proyecto concreto, Mancera ha nadado de muertito todos estos años sin la voluntad de involucrarse en temas delicados que le puedan ocasionar controversia y la consecuente pérdida de seguidores, pero al parecer le ha salido al revés la jugada, porque tanta aparente importancia hacia la opinión de la ciudadanía se ha transmitido como una carencia de energía para la toma de decisiones. Mancerita es un político tibio.

Millones de pesos gastados en transportes obsoletos y carísimos para que ni siquiera sepan utilizarlos, es un insulto a la población. La gente de Mancera no se cansa de hacer el ridículo un día sí y otro también. En su afán por lucirse, sus lambiscones colaboradores toman iniciativas por su cuenta y acaban dejando a su jefe como el tonto del pueblo.

Y lo ocurrido en Tláhuac no tiene nombre.

¿Acaso Mancerita nos quiere hacer creer que no estaba enterado de ese narcogobierno dentro de la capital del país?

¿Cree que la gente se va a tragar esa mentira?

¿Un funcionario que ha sido Procurador de Justicia de este territorio, además de Director de Investigaciones y Asesor del Titular de Seguridad Pública no sabe lo que pasa en las demarcaciones?

¿Un experto en derecho penal permite la corrupción y las graves irregularidades que hemos visto en las cárceles de la ciudad?

¿O tampoco estaba enterado hasta que se publicó en los medios?

Por favor, señor Mancera, ya deje de pretender tomarle el pelo a la gente y de menospreciar la inteligencia de sus gobernados.

Es muy fácil andar regalando patrullas a otros estados y deslindarse de los problemas que sufre a diario la población de la Ciudad de México.

Afortunadamente sus días en el servicio público están contados y la gente sabe de su incapacidad y su negligencia, por lo que sus aspiraciones se quedarán simplemente en eso.

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