Comunicación de AMLO: se les hace bolas el engrudo

Comunicación de AMLO: se les hace bolas el engrudo
El Trapecio del Poder
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A poco más de un mes de haber ganado de forma arrolladora la elección del 1 de julio, el equipo del virtual presidente electo ha cometido graves pifias producto de la precipitación, la falta de coordinación y la inexperiencia.

Las confusiones y declaraciones poco claras, carentes de sustento y explicaciones congruentes, han generado que la ciudadanía y los propios medios queden frecuentemente con dudas respecto a las acciones a tomar cuando asuma el próximo titular del Poder Ejecutivo.

Unos días bastaron para que Andrés Manuel López Obrador cambiara de opinión respecto al que ya tenía designado como Secretario de Relaciones Exteriores y lo sustituyera por Marcelo Ebrard, a quien le debe el favor de haberle cedido la candidatura en 2012 y que hace apenas unas semanas se encontraba autoexiliado en Francia y antes de regresar investigó cuál era su situación jurídica, asegurándose de no tener investigaciones abiertas u alguna orden de aprehensión por los oscuros manejos de la línea 12 del servicio Metro cuando fue Jefe de Gobierno del entonces todavía DF.

Y qué decir de la polémica decisión de nombrar a Manuel Bartlett, un desprestigiado político aferrado a vivir del presupuesto, quien parece haber sido puesto ahí para distraer la atención de otra sospechosa nominación en la dirección de PEMEX, otorgada a un ¡INGENIERO AGRÓNOMO! sin experiencia alguna en temas petroleros y cuya principal virtud es ser tabasqueño y gran amigo del virtual Presidente, nada más ni nada menos que su tapadera como Oficial Mayor cuando AMLO gobernó el DF.

Al parecer esta rara transición de gobierno ha provocado que se anticipe la sensación de empoderamiento de López Obrador, lo que también lo va a desgastar de manera adelantada, sobre todo si continúan presentándose errores como los de su coordinadora para el proceso de pacificación, Loretta Ortiz, quien hace algunos días declaró que el Papa Francisco participaría en los foros de paz que el nuevo gobierno pretende organizar, lo que generó una reacción del Vaticano desmintiendo esa posibilidad.

Otro tema en el que prevalecen la opacidad y la incertidumbre es el de la descentralización de algunas dependencias gubernamentales, para lo cual no hay quien salga a aclarar de manera contundente formas y tiempos, sino que mientras el próximo Presidente dice una cosa su fiel escudero Romo dice otra y no digamos en lo referente a la disminución de salarios y percepciones de empleados de la burocracia y del Poder Judicial, asunto en el que impera la desinformación.

Mientras que unos ya se dan por beneficiados del perdón a sus adeudos con la CFE para no pagar la luz, más tardaron en cantarlo que en salir a decir que es únicamente para los de un Movimiento de Resistencia que llevan años protestando.

Si es así como se va a manejar la comunicación en el próximo gobierno, ya podemos ir preocupándonos o acostumbrándonos a que tengan que salir a explicarnos más tarde: "lo que AMLO quiso decir, es que ......", tal como ocurría en la administración de Vicente Fox, cuando una y otra vez veíamos aparecer al vocero Rubén Aguilar con la famosa frase que se convirtió hasta en choteo, máxime si como es la intención de los entrantes, de desaparecer las oficinas de Comunicación de las dependencias y centralizar la información de manera monopólica en la Presidencia de la República.

Ya basta de ocurrencias y barbaridades, se requiere seriedad y responsabilidad.

Ojalá que al tomar posesión los nuevos funcionarios responsables del área corrijan este desorden y sobre todo que se defina quién es el indicado para hacer declaraciones en ciertos temas, porque ya no son partido en campaña y nada bueno se augura en la importante tarea de reportar información certera y precisa al pueblo sobre las acciones de gobierno, porque de que se les va a exigir, no les quepa la menor duda.

Por lo pronto, no le pidamos peras al AMLO.

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