AMLO: absurdo desgaste en larguísima transición

AMLO: absurdo desgaste en larguísima transición
El Trapecio del Poder
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Mientras que en el equipo de López Obrador parecen estar acostumbrados a vivir en campaña y continúan festejando una aplastante victoria que ni ellos asimilan, las ya de por sí enormes expectativas de quienes soñaban con ver al eterno candidato por fin ganar la elección presidencial se incrementan día con día.

Aún así, los motivos de preocupación prevalecen en un amplio sector de la población que no alcanza a dimensionar los efectos de los cambios por venir.

Y es que la gente no entiende... y no entiende simplemente porque no le han sabido explicar.

El equipo de López Obrador a veces aparenta ya haber tomado el control del país antes de tiempo, cuando en realidad apenas va a iniciar el periodo de transición, lo que sin duda le generará críticas anticipadas por los tropiezos y falta de coordinación entre quienes no han asumido los cargos y ya emiten declaraciones y anticipan decisiones para las que ni siquiera tienen atribuciones legales.

El mismo virtual Presidente electo ya ha caído en contradicciones al manifestar que sí habrá incrementos a las gasolinas, cuando en campaña se cansó de vociferar por todo el país que no lo haría.

Incluso en su gabinete ya cambió al Secretario de Relaciones Exteriores, antes de tomar posesión.

Tanta impaciencia y desesperación han generado errores y confusión.

Este improvisado poder aún sin facultades legales, da la impresión de estar desorganizado y proyecta ideas simplistas y ocurrentes, de buenas intenciones, pero sin un sustento operativo y de factibilidad para llevarse a cabo, como el traslado de Secretarías y dependencias a otras entidades, la eliminación de miles de plazas, la disminución de salarios, la figura casi plenipotenciaria de un coordinador por Estado, compras consolidadas sin especificar de qué productos ni para qué tipo de instituciones, la desaparición de oficinas de prensa, etc.

Cuidado, se vislumbra un manejo vertical del poder y de los presupuestos y una preocupante centralización disfrazada de combate a la corrupción.

Todo esto tal vez sea mediáticamente impactante, pero si no se explican los cómos, se corre el riesgo de decepcionar a tanta gente, sobre todo a aquellos que ven en López Obrador a un mago con varita mágica que les va a solucionar sus problemas.

El adelgazamiento de la burocracia es interesante por el ahorro que se puede generar, pero si todos ciudadanos hemos sufrido durante décadas las consecuencias de un lento, déspota y negligente servicio al acudir a realizar trámites en la mayoría de las oficinas de gobierno, qué nos espera con menos personal, peor pagado y sin las herramientas y el equipo de cómputo para el correcto cumplimiento de sus funciones.

Todo parece indicar que imperará la mediocridad y la ineficiencia con servidores públicos sin la preparación y la experiencia requerida, que ganarán menos y se verán obligados a olvidarse de su familia y de actividades recreativas porque tendrán que presentarse a laborar hasta los sábados.

Si se tuviera una visión más inteligente se buscaría incrementar la calidad y no la cantidad de horas trabajadas, yendo también en este rubro contra la tendencia mundial de disminuir los horarios de trabajo para que exista más convivencia e integración de los trabajadores con su núcleo familiar.

Y es que se ha dicho, sin conocer con lo que se cuenta actualmente, sin saber qué equipo existe inventariado ni qué es lo que van a recibir, que durante el primer año de la nueva administración, no se va a adquirir equipo de cómputo.

Han perdido desde ahora la objetividad y el criterio en este rubro, porque ahorrar en adquisiciones no significa dejar de comprar, sino optimizar los recursos, generar competencia entre proveedores y negociar con inteligencia y capacidad para obtener buenos precios al comprar los mejores insumos para las diversas necesidades.

¿Acaso no sería mejor buscar economizar en tantos privilegios que se le otorgan a sindicatos inútiles para el país?

Entre las cincuenta propuestas de López Obrador para la austeridad republicana se mencionan también la obligación de dar un trato amable a los usuarios en oficinas de servicios públicos y no presentarse a laborar en estado de ebriedad, medidas por demás absurdas por la lógica que llevan intrínseca.

Lo dicho. El Presidente electo está corriendo riesgos innecesarios al asumir antes de tiempo un poder subjetivo sin tener aún margen de maniobra y sufrirá un desgaste inútil durante los más de cuatro meses que faltan para que porte la banda presidencial, sin sumar las dudas surgidas por los raros manejos de un Fideicomiso de Damnificados por los Sismos, que el INE ha sacado a la luz y que acusan MORENA utilizó para financiar las recientes campañas electorales, lo que mancha desde ahora a un gobierno que pregona su voluntad de erradicar la corrupción que sufre México y que sacó a punta de sufragios al nefasto PRI de Los Pinos.

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