Y llegó el grave error de AMLO

Y llegó el grave error de AMLO
El Trapecio del Poder
Tipografía

Semanas y semanas arriba en las encuestas y no baja de su privilegiada posición de puntero para ganar el 1 de julio la ansiada Presidencia de la República.

Lustros en campaña recorriendo todo el país, últimamente patrocinado por los mexicanos a través de MORENA el partido del que es su propio dueño-expresidente-fundador-ideólogo-Candidato a la Presidencia…… antes, quién sabe con qué recursos, pero siempre activo.

Para regocijo de muchos, El Peje lo volvió a hacer.

Todo ese trabajo  y la ventaja acumulada sobre sus oponentes, disparejamente por cierto, dado su ventajoso manejo de espacios y tiempos en medios masivos y derroche de recursos para formar y mantener estructura, se le puede derrumbar en las próximas semanas.

En elecciones anteriores, su postura rijosa, sus malas decisiones, las respuestas ofensivas y su necedad le hicieron cometer pifias que lo llevaron a ir perdiendo fuerza en la recta final de la contienda.

Hoy parece ser igual.

Había estado muy tranquilo viendo cómo se peleaban los de abajo, pero en cuanto acaparó los reflectores y se sintió con un pie en Los Pinos se quitó la máscara y nos dejó ver que Andrés Manuel no aprendió del pasado y se está equivocando gravemente al mandar la señal de seguir siendo el tipo intransigente, autoritario y populista que de un plumazo puede bloquear el futuro y el desarrollo de México.

Efectivamente, este Andrés Manuel sigue siendo un peligro para México. Mucha gente lo percibe como alguien que ya desde ahorita busca la confronta con lo que no le gusta, sólo por aferres personales.

Un arrogante que con respuestas simplistas como erradicar la corrupción por decreto, piensa que tiene a todos a sus pies.

Un caprichoso que igual absuelve a líderes sindicales de turbio pasado y hasta candidaturas al Congreso les pone en bandeja de plata, que ofrece pactar con la delincuencia y devolverle sus posiciones y privilegios a grupúsculos dañinos en el sector magisterial.

Desechar la reforma educativa, meter a miles de alumnos “a fuerzas” a la UNAM, cuando le han aclarado que ya no caben, o imponer su aceptación en universidades privadas, desconocer compromisos de la reforma energética y “revisar”, como él llama  a otros asuntos más complejos que se le dificulta explicar, se van convirtiendo en sus puntos vulnerables.

Pero el asunto que verdaderamente ya lo metió en un embrollo es el del Nuevo Aeropuerto.

Si bien es una obra de altísimo costo, se conoce hasta el cansancio que el 70 % se pagará con inversión privada y mecanismos financieros que por lo visto no entiende.

Una importante obra de infraestructura indispensable para el desarrollo del país, que de hecho se debió de haber realizado desde antes, pero la tibieza, la torpeza, incapacidad y ambición de Vicente Fox lo impidieron.

El error que sus enemigos esperaban ya se presentó y si lo saben capitalizar, de aquí en adelante puede empezar el descenso de Andrés Manuel.

Si los estrategas de Anaya y de Meade se enfocan a presentar a AMLO como el retrógrada peleado con el desarrollo, como el necio que quiere mantener al país en el rezago e incumplir compromisos y contratos nacionales e internacionales, se le puede revertir la preferencia de la gente.

Los afectados con la suspensión de la obra del aeropuerto son millones de mexicanos, no solo los empresarios a quienes “el eterno candidato” quiere bloquear.

Los afectados somos todos los que cada vez que hace falta viajar por avión, ya sea por trabajo. Por necesidad o por placer, sufrimos las incomodidades y pérdidas de tiempo de un inmueble rebasado,  insuficiente, inoperante, peligroso y viejo.

Los afectados son los miles de empleos que están en riesgo y la repercusión económica de la región, además de todo el sector turístico nacional, fuente de riqueza y empleo, que pese a la violencia e inseguridad se ha mantenido en auge milagrosamente, convirtiéndose en fundamental para el presente y futuro del país.

En su afán de marcar la pauta y el ritmo de la agenda en este proceso, Andrés Manuel ya tropezó y esto le va a costar muy caro.

Primero amenazó “con soltar al tigre”.

Después no supo reaccionar ante las contradicciones entre gente de su propio equipo respecto al futuro manejo de compromisos en contratos petroleros.

Pero el gran resbalón es su empecinamiento en detener, desde ya, la continuidad de la obra para el nuevo aeropuerto.

Este tema va a ser el talón de Aquiles de López Obrador.

En los debates que se aproximan, si es que asiste, va a ser fácilmente el blanco de ataques por su intransigencia.

Si bien Andrés Manuel iba sumando simpatías con contados empresarios que ya le iban concediendo cierta confianza, hoy vuelve a sembrar dudas y a generar una polémica estéril, cayendo en un frontal conflicto  con muchos sectores productivos, gubernamentales y sociales que lo pueden visualizar como alguien que se empeña por capricho en bloquear el progreso y la modernidad.

A él no le importan explicaciones técnicas de expertos en aeronáutica, quienes han definido que el mejor lugar para el nuevo aeropuerto es precisamente donde se está construyendo. No, a él lo que le importa es ahorrar para dispendiar en programas populistas que después cobrará con presión autoritaria para perpetuar a su partido personal  en el poder, que es lo que realmente le interesa y le tiene cegado, aunque diga mil veces que no es así.

Grave error de AMLO esto del aeropuerto, lo va a lamentar en serio.

Este error es para los oponentes una joya, que puede representar una inyección de vigor y llegó en un inmejorable momento, justo antes de empezar las verdadera campañas, aunque claro, AMLO lleva más de quince años en eso, por lo que ni se da cuenta y para él estar en campaña es un hábito, una forma de vida, una rutina…el día a día.

Incluso a lo mejor ni quiere ganar, porque se suspendería su campaña y “luego qué vendemos”, diría una María ambulante cuando le quisieron comprar toda la caja de chicles.

Andrés Manuel es un político rancio, evidentemente desgastado. Persistente pero muy limitado, al que nunca le preocupó ni siquiera aprender inglés y se estancó en décadas pasadas, pero el tiempo avanza y el mundo no para y el México de hoy requiere un auténtico liderazgo con visión global, futurista, dinámica, de progreso y apertura a la modernidad,  que sepa llevar a México, con todo el talento y la fuerza de su juventud, al primer plano mundial.

Dicen en el beisbol que después del error viene el hit……. y si los adversarios lo aprovechan puede venir un rally de carreras contra AMLO en las últimas entradas de un cerrado partido, en el que se abrió la posibilidad de ver una dramática voltereta.

Nuestros Columnistas

Sidebar - Interiores - Microsoft