Agoniza el sexenio y la corrupción continúa

Agoniza el sexenio y la corrupción continúa
El Trapecio del Poder
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Los días de Peña Nieto y su gabinete están en cuenta regresiva y los escándalos de la incontrolable corrupción que ha caracterizado a esta administración no cesan.

No se ve cómo pueda mantenerse el PRI en la Presidencia.

Parece fácil echarle la culpa al tibio candidato José Antonio Meade, argumentando que no transmite, que no conecta con el potencial electorado y que no prendió su precampaña, pero por principio de cuentas habría que reconocer que Meade ni siquiera es político y mucho menos priista.

Por un lado, la situación nacional es preocupante, con índices de inseguridad fuera de control, sensible disminución del poder adquisitivo, galopante inflación y una frágil economía prendida con alfileres.... y por si fueran pocos los casos de corrupción descarada durante este sexenio, protagonizados por gobernadores priistas en su mayoría y otros por algunos cínicos funcionarios públicos, pasando por la esposa del mismo Presidente y su insultante Casa Blanca, se siguen acumulando los escándalos por malos manejos con los recursos del erario.

La gente está cansada y más que ganar un partido de oposición, todo parece que el PRI perderá por sí solo y entregará el Gobierno federal ante la imposibilidad de ocultar sus gravísimas omisiones, errores y abusos.

En esta ocasión ni repartiendo dinero podrá el PRI defenderse el 1 de julio debido a su evidente incapacidad para controlar a los ambiciosos funcionarios que han manejado las carteras de algunas dependencias como si fueran de su propiedad y no del pueblo de México.

La pobreza y la desigualdad han crecido y las mentadas reformas, que en su momento se cacarearon con desplantes triunfalistas, no han significado grandes avances ni se han reflejado en el bienestar de la ciudadanía.

A este gobierno próximo a salir ya se conoce como el más corrupto de la historia de México.

Aunque en su desesperación el Ejecutivo se queje de que no se reconoce lo que se ha hecho bien, Peña Nieto pasará a la historia como un Presidente gris, un pobre incompetente que no pudo con el paquete y se rodeó, salvo contadas excepciones, de soberbios incapaces y prepotentes corruptos que con su inoperancia llevaron sus buenas intenciones al precipicio.

Infinidad de proyectos cancelados, otros que quedarán a medias y dejando una herencia de problemas y obras mal hechas, no sorprende que a los candidatos de la oposición les sobren temas para criticar a los que están cerca de irse.

Cuando parece que ya lo hemos visto todo, faltan las semanas más difíciles del proceso electoral, en las que predominarán las descalificaciones, los insultos y los agravios, desatándose una verdadera guerra sucia infinitamente ajena a lo que espera escuchar la gente, que son propuestas, cómos y soluciones a las injusticias y a los ancestrales rezagos que tienen a millones de habitantes de este pueblo hundidos en el olvido y la miseria.

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