1º de mayo de la sumisión política a la sindical

1º de mayo de la sumisión política a la sindical
Redacción...es
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La instrucción fue precisa: “El que no llegue a las ocho de la mañana a pasar lista, se le castigará con cinco días de suspensión y con ocho de días de descuento de su sueldo”.

Esta fue la cordial “invitación” que se les hizo a los trabajadores telefonistas, para participar del desfile conmemorativo del día del trabajo.

La cita fue le viernes primero de mayo, en las inmediaciones del metro Hidalgo; el ritual ya conocido por la plantilla laboral se repetía una vez más en este 2015. Llegar a las ocho de la mañana, buscar al representante del sindicato, firmar una lista de asistencia y pasar a otra fila, para recoger un kit del día del trabajo que se compone de una cachucha y una playera. Sin embargo, en algunos casos se les repartió una matraca con el objetivo de ponerle sabor a la congregación obrera.

Acto seguido, se conformaron los contingentes, mismos que se integraban de acuerdo a la personalidad de los agremiados; los formales se ubicaban en la retaguardia del grupo, los desmadrosos en la parte media y el resto en la vanguardia de la marcha.

La indicación era contundente y coercitiva; “¡A gritar con güevos nuestras consignas! ¡Ya saben cabrones! en cuanto avancemos, ¡a cantar y a desahogarse se ha dicho! Y en cuanto lleguemos al Zócalo y aparezca nuestro líder don Francisco Hernández Juárez, aplaudan y chiflen con todo para apoyarlo, como él, don Francisco, nos ha apoyado siempre, porque gracias a él, tenemos trabajo”.

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El show no pudo ser más patético, grupos pasando lista de asistencia, otros arrebatándose las bolsas con el kit-obrero, y los más, que no los menos, sacaban las ´pachitas´ o anforitas, de todo tipo de bebidas espirituosas. A la escondida, se podían ver botellas de brandy, ron, tequila, vodka, ginebra y los más modestos sacaban su pequeña garrafa de plástico con un menjurje  llamado “Tonaya”.

Lo sedientos que marcharían, ya se sabían el truco, éste consistía en vaciar las bebidas embriagantes en bolsas de plástico y combinarlas con algún refresco o jugo, y con un popote, irse “refrescando”, y ya “animados” avanzar entusiasmados en ese bodrio llamado desfile del día del trabajo.

Como sacado de la historieta de los “Super-Machos”, de la autoría de Rius, por fin llegó el líder de los telefonistas Hernández Juárez y al grito auténtico y desinteresado de: “¡Compañeros!”, el líder de la chamarra de cuero, arengó a sus representados a trabajar con denuedo (?), mientras él, Francisco Hernández Juárez, en un tono paternal, dijo seguiría vigilante y pendiente, de salvaguardar los intereses y derechos ganados a pulso por parte de los trabajadores de la telefonía en México; la rechifla con algunas mentadas no se hizo esperar.

El deprimente espectáculo del 1 de mayo, por fin llegó a su fin y después de varias horas bajo un sol inclemente y con una temperatura que oscilaba entre los 28 y 30 grados, los trabajadores que asistieron de manera “voluntaria” al desfile y muchos de los asistentes, con claros signos de traer una manifiesta borrachera, de nueva cuenta se formaban para pasar lista y no ser castigados.

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Las viejas prácticas políticas en México no desaparecen, solo se transforman. Ayer los líderes sindicales acompañaban en el balcón central de Palacio Nacional, al presidente de la república y veían con orgullo cómo marchaban los trabajadores sometidos al poder político-sindical, y así, sin retobo alguno, los obreros todos, desaparecían entre las calles del centro histórico, con todo y sus necesidades insatisfechas, con la seguridad de que el año entrante tendrían que marchar de nuevo con todo y sus miserias.

Hoy, el presidente de la república celebra el día del trabajo, encerrado en los Pinos, con un selecto grupo que festeja todo cuanto les anuncia, para después sellar el día de la fiesta laboral con una gran comilona.

Lo patético e indignante del día del trabajo, es ver a los líderes sindicales como Hernández Juárez, lanzando consignas contra el gobierno, para días o meses después, ver a esos mismos tétricos personajes en pleno abrazo de Acatempan con el inquilino de los Pinos.

El rubro laboral en México, siempre ha estado en crisis; no se conoce un periodo de gobierno en la historia moderna del país, en que no se hable de falta de empleo o de salarios insultantes que son rebasados una y otra vez por una inflación galopante e incontrolable; por ello no se comprende que se puede festejar o conmemorar el primero de mayo, si el día del trabajo pasó del sometimiento político al sometimiento sindical, éste último, el más pernicioso de todos.

P.D. Ante la presunta desaparición de “La Jornada”, Andrés Manuel López Obrador, no ha dicho esta boca es mía; obviamente tampoco ha propuesto algún tipo de rescate para el diario, cuando fue AMLO, uno de sus principales beneficiarios del diario en crisis al convertirse de facto, en su medio de promoción oficial. Un acto más de deslealtad y traición del tabasqueño. No es para sorprenderse cuando ya lo hizo antes con Marcelo Ebrard y Carmen Aristegui.

@aperezguardado

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